martes, 7 de junio de 2011

Folk punk: sonido duro y global

Por Ernesto Soltero (La Rotunda)



Música de punks convertidos en hippies. Sonido post-moderno que mezcla elementos contradictorios. Un derivado cultural de la globalización. Todo eso es el folk punk, tendencia que engloba diversos sonidos étnicos con el elemento “punk” siempre presente.

No siempre el punk y la música folk fueron antagónicos. Si bien, en 1977 la música de gente como Bob Dylan era considerada demasiado hippie para los fanáticos de Sex Pistols, algo de folk había en el ADN del punk-rock. El mismo Bob Dylan había servido de inspiración, junto al poeta Rimbaud, a una adolescente llamada Patti Smith, conocida posteriormente como la abuela del punk. Velvet Underground, considerados también pioneros del género, hacían un folk eléctrico minimalista y ruidoso.

En los 80 el punk ya no sólo era considerado un estilo musical, sino que había derivado en otras tendencias como el dark rock, el new wave y el hardcore punk. Bandas consideradas hoy día como pioneras del rock alternativo como Meat Puppets y R.E.M. Fueron precursoras en la fusión de elementos de la música tradicional con elementos punk. Los primeros hicieron una mezcla entre la música country y el punk norteamericano de esa década. Los segundos se fijaron más en el post-punk que en el punk, y lo fusionaron con el folk rock estadounidense de los años 60.




Pero los experimentos iniciales no sólo incluyeron la música folk estadounidense. En los 80 nació también el sonido Celtic-punk (punk celta), principalmente a través de la banda irlandesa The Pogues, aunque también con grupos  bastante lejanos geográficamente, como los australianos Roaring Jack. Ese estilo encontraría un caldo de cultivo bastante fertil en Estados Unidos y Canadá, países con una colonia irlandesa bastante numerosa, destacando a partir de los 90 con grupos como Dropkick Murphys. Quién haya visto películas como Los Infiltrados (The Departed) ha escuchado a esta última banda.
Pero Irlanda no fue el único país británico en mezclar el punk con la música de raiz. De hecho Inglaterra tiene precursores como The Men They Couldn't Hang (con canciones  que también se orientan más al rock que al punk), The Levellers, aparecidos a finales de los 80, y Billy Bragg, cantautor influenciado tanto por el punk como por los trovadores norteamericanos, y exponente de una tendencia más acústica y austera dentro del género, llena de cantantes solistas o duetos, continuada en otros países por artistas como Timothy Cameron (Canadá) así como algunos proyectos del sello Plan-It-X Records (USA). Fuera del mundo anglosajón, la fusión entre el punk y la música étnica también tiene sus precursores.

Vascos, charros y gitanos

Sin pretender crear un nuevo género, algunas agrupaciones punk españolas, sobretodo en el país vasco, fueron pioneras en mezclar el rock agresivo y básico con elementos étnicos. Kortatu son conocidos como pioneros del ska-punk en el mundo, y fueron también los primeros en cantar letras en euskera. Pero además, en su tema Platinozko sudurrak, de 1988, incorporaron elementos foklóricos vascos, principalmente a través del acordeón de Javier Muguruza. 

Un año antes de Kortatu la agrupación La Polla Records, oriundos también de Euskadi, había hecho algo parecido, aunque con la música de otra comunidad, pues, incorporaron la gaita asturiana en el tema No somos nada. Se adelantaron unos 20 años a lo que hace actualmente el grupo Skontra, de Gijón.




Otro grupo de la misma zona ibérica fue también pionero en la fusión del punk-rock y el folklore, sólo que utilizaron un estilo musical bastante alejado geográficamente de España. Ese grupo, nacido tras la disolución de la banda Tijuana in blue fue Kojón Prieto y los Huajalotes, quienes crearon un sonido llamado naparmex, mezcla de mariachi con velocidad punk. Fue producto de un viaje que su vocalista (conocido inicialmente como Eskroto, y luego como Gavilán) hizo a territorio azteca. Actualmente el grupo Los Zopilotes Txirriaos continúan con el estilo.


El otro gran género del folk punk en cuanto repercusión masiva es el gipsy-punk (o punk gitano) que tiene entre sus principales exponentes a la banda Gogol Bordello, formada en Nueva York por inmigrantes de europa oriental. La agrupación Zabranjeno Pušenje, conocida internacionalmente como No Smoking Orchestra (los mismos de Emir Kusturica) pueden considersare en parte pionera de esta tendencia, aunque han utilizado elementos de otros estilos.

Otros antecedentes se pueden encontrar en la agrupación newyorkina Motherhead Bug, quienes a principios de los 90 hacían un tipo de música inclasificable, y también utilizaron elementos gitanos. En una onda similar, con géneros folklóricos de europa del este, aunque no necesariamente gitanos, está Ivanova, una banda de chicas rusas que definen su sonido como “extreme girls folk”.

Latinoamérica y la actualidad 

En los años 80/90 Latinoamérica vivió el auge del llamado rock mestizo, pero no ha sido muy fertil en la creación de bandas híbridas con elementos punk y música tradicional. Si bien, el rock mestizo de agrupaciones como Mano Negra o Fabulosos Cadillacs llegó a calar dentro de la comunidad punk, esta no buscó ningún acercamiento de la música popular latinoamericana, fieles seguramente a su postura anti-nacionalista.

Es en Chile, país dónde tanto el punk-rock como la trova o canción de protesta tienen bastante arraigo, dónde han salido, hasta ahora, los exponentes más conocidos de esta tendencia en América latina. El más conocido actualmente es Mauricio Castillo, popularmente conocido como Chinoy, heredero de cantautores como Víctor Jara, con una sencillez en ejecución muy cercana al punk. Un caso diferente lo tenemos en la banda Dskisiados, un grupo con predominio de instrumentos de rock, y uso ocasional de la Quena, instrumento de viento típico de Los Andes.



En el resto de Latinoamérica, lamentablemente, no se conoce por ahora (por lo menos en el ámbito masivo) a agrupaciones que puedan ser catalogadas como folk-punk que utilicen elementos étnicos de su propio país. En el mejor de los casos existen grupos que siendo de este continente replican estilos que han calado en el resto del globo, como el punk celta y el gipsy punk, lo cual sucede también en países no latinos como Polonia y Alemania. 

En el caso de Venezuela, tenemos a la cantautora Yva las Vegass, radicada en Estados Unidos, quien fue miembro junto Chris Novoselic (ex-Nirvana) del grupo Sweet 75, y que actualmente graba álbumes solistas acompañada de su cuatro. También podemos hablar de una agrupación autocatalogada como joropunk, pero no es la intención de este articulista promover a su banda con éste reportaje.





Artículo publicado originalmente el 29 de Marzo de 2011 para Corriente Alterna