Ya puedes escuchar el segundo episodio de nuestro podcast, dedicado, en esta ocasión, a la agrupación Ozono Jazz. El episodio anterior lo puedes oir en el siguiente enlace. Suscríbete aquí.
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lunes, 28 de noviembre de 2016
Rey Zamuro Radio - Episodio 2
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domingo, 21 de septiembre de 2014
La Otra Banda: una historia de guaros en Wisconsin

En la historia de la música pop-rock venezolana se han dado unos cuantos ejemplos de grupos radicados en el extranjero. Podemos empezar hablando, por ejemplo, de Los Impala, en su etapa española, donde competían con agrupaciones exitosas de la península ibérica. Posteriormente tenemos a Spiteri, una banda que consiguió un éxito más moderado (aunque también buenas críticas) en la escena londinense de los años 70. Ejemplos más recientes los tenemos en grupos como Laberinto, radicados en Amsterdam durante los años 90, o King Changó, que no era estrictamente un grupo venezolano, sino un combo liderado por venezolanos en Nueva York. Un caso más inmediato, aunque quizás menos conocido, lo tenemos en la agrupación La Otra Banda.
La Otra Banda se origina con músicos como Glenn Fung y Alvaro González, integrantes anteriormente de agrupaciones larenses bastante importantes en su momento, como La Brújula de Bumerang. Tras obtener cierto éxito local, al menos dentro de la escena rockera regional, volvieron a unirse para crear un nuevo proyecto, esta vez en el exterior, específicamente en Wisconsin, Estados Unidos.
Esta agrupación define su sonido como indie-latin-folk, utiliza sonidos de géneros como el rock, el pop y el reggae, fusionándolo con música venezolana, grabando su primer y único álbum en el año 2009, con el título de "Pueblo Vivo", en estudios de Norteamérica y España.
Son además ganadores de galardones como el West Coast International Songwriting y el Lennon Awards, donde triunfan en las categorías Mejor Canción y World Music respectivamente.
Posterior a su único álbum editan un EP virtual, disponible en I-tunes con el título de "4 tunes" (un juego de palabras) y desde ese entonces no se ha sabido nada de ellos. Sólo se sabe que su único larga duración puede escucharse en la página laotrabanda.bandcamp.com.
Escuchemos entonces el tema "Salida", perteneciente a "la banda" La Otra Banda.
| Texto extraído del programa El Llanero Eléctrico Presenta, con Germain Coronado transmitido de Lunes a Viernes a las 5am en 107.3 La Megaestación, en el marco de los Jueves de Vanguardia. Libreto: Ernesto Soltero |
jueves, 20 de marzo de 2014
Zoom Soon Bao: de las calles para el mundo
La
música venezolana viene de la fusión. En ella se mezclan sonidos de
tres culturas: la europea, la africana, y la americana, en este
último caso de los indígenas venezolanos. No tiene nada de
descabellado, entonces, que la música venezolana evolucione,y se
siga fusionando con otros estilos musicales. Nuestro folklore, por ejemplo, se puede mezclar con ritmos
electrónicos, con estilos como el rock e incluso, el hip hop.
Algo
en esa onda es lo que viene haciendo desde 2008 el compañero Andrés
Moncada Frómeta, un paisano venezolano que ha vivido en otras partes
del mundo, con su proyecto Zoom Soon Bao, en el cual el ha estado
siempre presente.
Andrés
Moncada, desde sus inicios, ha contado con la colaboración de
músicos de diversos países, tales como Italia, Argentina, Ecuador,
México, y por supuesto, Venezuela.
Actualmente
Moncada Frómeta reside en este país, y cuenta con un line-up 100%
venezolano. Junto a Moncada Frómeta está también gente como Alvaro
Pardey, músico y DJ, responsable de los arreglos de percusión, y
Elisa Cardona, que no es músico, sino colaboradora en la parte
visual, y se encarga de la proyección de imágenes en los conciertos
del grupo.
Algo
interesante del proyecto Zoom Soon Bao es que se presenta mucho en la
calle, busca acercarse a la gente tocando en pueblos y zonas
populares, saliéndose del típico circuito de bares y locales
rockeros predominantes en la capital.
Entre
los géneros folklóricos que utiliza Zoom Soon Bao están el
sangueo de cata, la gaita de tambora, la tonada y hasta el joropo.
Todo eso fusionado con géneros como el hip hop, el techno, el drum
and bass y el chill out.
Zoom
Soon Bao utiliza incluso sonidos acústicos, provenientes del
quitiplás, de tambores como el mina y por supuesto, del cuatro.
Los
dejamos entonces con el tema “2057”, del album de Zoom Soon Bao
titulado “Dejar salir es entrar más rapido”., Un título que se
inspira, por supuesto, en la frase que escuchan a diario los usuarios
del metro de Caracas.
Este
disco puede ser descargado en internet, junto a los otros tres trabajos - en formato EP- que tiene esta agrupación. La canción
que escucharán a continuación, con una letra tan criolla como
futurista, mezcla techno con golpe de san millán. Ruédalo compa.
Texto extraído del programa El Llanero Eléctrico Presenta, con Germain Coronado transmitido de Lunes a Viernes a las 5am en 107.3 La Megaestación, en el marco de los Jueves de Vanguardia. Libreto: Ernesto Soltero.
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martes, 7 de junio de 2011
Folk punk: sonido duro y global
Por Ernesto Soltero (La Rotunda)
Música de punks convertidos en hippies. Sonido post-moderno que mezcla elementos contradictorios. Un derivado cultural de la globalización. Todo eso es el folk punk, tendencia que engloba diversos sonidos étnicos con el elemento “punk” siempre presente.
No siempre el punk y la música folk fueron antagónicos. Si bien, en 1977 la música de gente como Bob Dylan era considerada demasiado hippie para los fanáticos de Sex Pistols, algo de folk había en el ADN del punk-rock. El mismo Bob Dylan había servido de inspiración, junto al poeta Rimbaud, a una adolescente llamada Patti Smith, conocida posteriormente como la abuela del punk. Velvet Underground, considerados también pioneros del género, hacían un folk eléctrico minimalista y ruidoso.
En los 80 el punk ya no sólo era considerado un estilo musical, sino que había derivado en otras tendencias como el dark rock, el new wave y el hardcore punk. Bandas consideradas hoy día como pioneras del rock alternativo como Meat Puppets y R.E.M. Fueron precursoras en la fusión de elementos de la música tradicional con elementos punk. Los primeros hicieron una mezcla entre la música country y el punk norteamericano de esa década. Los segundos se fijaron más en el post-punk que en el punk, y lo fusionaron con el folk rock estadounidense de los años 60.
Pero los experimentos iniciales no sólo incluyeron la música folk estadounidense. En los 80 nació también el sonido Celtic-punk (punk celta), principalmente a través de la banda irlandesa The Pogues, aunque también con grupos bastante lejanos geográficamente, como los australianos Roaring Jack. Ese estilo encontraría un caldo de cultivo bastante fertil en Estados Unidos y Canadá, países con una colonia irlandesa bastante numerosa, destacando a partir de los 90 con grupos como Dropkick Murphys. Quién haya visto películas como Los Infiltrados (The Departed) ha escuchado a esta última banda.
Pero Irlanda no fue el único país británico en mezclar el punk con la música de raiz. De hecho Inglaterra tiene precursores como The Men They Couldn't Hang (con canciones que también se orientan más al rock que al punk), The Levellers, aparecidos a finales de los 80, y Billy Bragg, cantautor influenciado tanto por el punk como por los trovadores norteamericanos, y exponente de una tendencia más acústica y austera dentro del género, llena de cantantes solistas o duetos, continuada en otros países por artistas como Timothy Cameron (Canadá) así como algunos proyectos del sello Plan-It-X Records (USA). Fuera del mundo anglosajón, la fusión entre el punk y la música étnica también tiene sus precursores.
Vascos, charros y gitanos
Sin pretender crear un nuevo género, algunas agrupaciones punk españolas, sobretodo en el país vasco, fueron pioneras en mezclar el rock agresivo y básico con elementos étnicos. Kortatu son conocidos como pioneros del ska-punk en el mundo, y fueron también los primeros en cantar letras en euskera. Pero además, en su tema Platinozko sudurrak, de 1988, incorporaron elementos foklóricos vascos, principalmente a través del acordeón de Javier Muguruza.
Un año antes de Kortatu la agrupación La Polla Records, oriundos también de Euskadi, había hecho algo parecido, aunque con la música de otra comunidad, pues, incorporaron la gaita asturiana en el tema No somos nada. Se adelantaron unos 20 años a lo que hace actualmente el grupo Skontra, de Gijón.
Vascos, charros y gitanos
Sin pretender crear un nuevo género, algunas agrupaciones punk españolas, sobretodo en el país vasco, fueron pioneras en mezclar el rock agresivo y básico con elementos étnicos. Kortatu son conocidos como pioneros del ska-punk en el mundo, y fueron también los primeros en cantar letras en euskera. Pero además, en su tema Platinozko sudurrak, de 1988, incorporaron elementos foklóricos vascos, principalmente a través del acordeón de Javier Muguruza.
Un año antes de Kortatu la agrupación La Polla Records, oriundos también de Euskadi, había hecho algo parecido, aunque con la música de otra comunidad, pues, incorporaron la gaita asturiana en el tema No somos nada. Se adelantaron unos 20 años a lo que hace actualmente el grupo Skontra, de Gijón.
Otro grupo de la misma zona ibérica fue también pionero en la fusión del punk-rock y el folklore, sólo que utilizaron un estilo musical bastante alejado geográficamente de España. Ese grupo, nacido tras la disolución de la banda Tijuana in blue fue Kojón Prieto y los Huajalotes, quienes crearon un sonido llamado naparmex, mezcla de mariachi con velocidad punk. Fue producto de un viaje que su vocalista (conocido inicialmente como Eskroto, y luego como Gavilán) hizo a territorio azteca. Actualmente el grupo Los Zopilotes Txirriaos continúan con el estilo.
El otro gran género del folk punk en cuanto repercusión masiva es el gipsy-punk (o punk gitano) que tiene entre sus principales exponentes a la banda Gogol Bordello, formada en Nueva York por inmigrantes de europa oriental. La agrupación Zabranjeno Pušenje, conocida internacionalmente como No Smoking Orchestra (los mismos de Emir Kusturica) pueden considersare en parte pionera de esta tendencia, aunque han utilizado elementos de otros estilos.
Otros antecedentes se pueden encontrar en la agrupación newyorkina Motherhead Bug, quienes a principios de los 90 hacían un tipo de música inclasificable, y también utilizaron elementos gitanos. En una onda similar, con géneros folklóricos de europa del este, aunque no necesariamente gitanos, está Ivanova, una banda de chicas rusas que definen su sonido como “extreme girls folk”.
Latinoamérica y la actualidad
En los años 80/90 Latinoamérica vivió el auge del llamado rock mestizo, pero no ha sido muy fertil en la creación de bandas híbridas con elementos punk y música tradicional. Si bien, el rock mestizo de agrupaciones como Mano Negra o Fabulosos Cadillacs llegó a calar dentro de la comunidad punk, esta no buscó ningún acercamiento de la música popular latinoamericana, fieles seguramente a su postura anti-nacionalista.
Es en Chile, país dónde tanto el punk-rock como la trova o canción de protesta tienen bastante arraigo, dónde han salido, hasta ahora, los exponentes más conocidos de esta tendencia en América latina. El más conocido actualmente es Mauricio Castillo, popularmente conocido como Chinoy, heredero de cantautores como Víctor Jara, con una sencillez en ejecución muy cercana al punk. Un caso diferente lo tenemos en la banda Dskisiados, un grupo con predominio de instrumentos de rock, y uso ocasional de la Quena, instrumento de viento típico de Los Andes.
En el resto de Latinoamérica, lamentablemente, no se conoce por ahora (por lo menos en el ámbito masivo) a agrupaciones que puedan ser catalogadas como folk-punk que utilicen elementos étnicos de su propio país. En el mejor de los casos existen grupos que siendo de este continente replican estilos que han calado en el resto del globo, como el punk celta y el gipsy punk, lo cual sucede también en países no latinos como Polonia y Alemania.
En el caso de Venezuela, tenemos a la cantautora Yva las Vegass, radicada en Estados Unidos, quien fue miembro junto Chris Novoselic (ex-Nirvana) del grupo Sweet 75, y que actualmente graba álbumes solistas acompañada de su cuatro. También podemos hablar de una agrupación autocatalogada como joropunk, pero no es la intención de este articulista promover a su banda con éste reportaje.
En el caso de Venezuela, tenemos a la cantautora Yva las Vegass, radicada en Estados Unidos, quien fue miembro junto Chris Novoselic (ex-Nirvana) del grupo Sweet 75, y que actualmente graba álbumes solistas acompañada de su cuatro. También podemos hablar de una agrupación autocatalogada como joropunk, pero no es la intención de este articulista promover a su banda con éste reportaje.
Artículo publicado originalmente el 29 de Marzo de 2011 para Corriente Alterna
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lunes, 30 de mayo de 2011
UN, DOS, TRES Y FUERA: O CUANDO EL TUYERO SE ELECTRIFICÓ
Por Germain Coronado (Toberías)
En Venezuela confluye una serie de manifestaciones culturales y musicales producto de la sabida mezcla de razas y también por su privilegiada ubicación geográfica donde siempre ha llegado toda la información sonora del mundo lo que les da a nuestros músicos una amplitud y versatilidad única. Así es la música de Un Dos, Tres y Fuera con la particularidad de ser muy adelantada a su tiempo. La semilla la sembrarían los Hermanos Eudis y Néstor Blanco, nativos de Tucupita Estado Delta Amacuro, pero criados en Cantaura del Estado Anzoátegui donde se hacen alumnos y pupilos de un profesor italiano llamado Leonardo Vitalli quien los dirige en su primer proyecto musical donde ejecutaban la música venezolana de raíz tradicional, la popular, la italiana y hasta el rock y pop de la época, estamos hablando de finales de la década de los sesenta. Ese proyecto se llamaría “Los Pentapop de Vitalli”. Con ganas de extender el alcance de su música se mudan a Caucagua Estado Miranda. Allí duraron solo tres días, un 13 de Enero de 1971 reciben la invitación para mudarse ahora a la población de Guatire Estado Miranda allí se colocan de nombre grupal “La séptima esencia” dado el número de integrantes para el momento. Esta alineación duraría poco tiempo mientras que los hermanos Eudis y Néstor ya se venían impregnando de la música tradicional por excelencia en Guatire y Guarenas-el joropo central-aprendiendo cada vez más asistiendo a bailes y templetes joroperos como observadores.
Al disolverse la séptima esencia, se ponen en contacto Carlos Jugo. Este tecladista venía desarrollando la idea de adaptar al teclado la ejecución del arpa. Estaban entonces Eudis Blanco en el bajo, Néstor Blanco en la batería y voz y Carlos Jugo en el teclado y voz. Se cambian al nombre de “UN, DOS, TRES Y FUERA por sugerencia de un amigo por el número de integrantes de entonces y para salir de un percance con el anterior nombre que poseía el proyecto. Lo que hace interesante a esta agrupación es la adaptación que hacen, en principio como trio, de los instrumentos si se quiere del rock y pop para interpretar música tradicional y popular venezolana. Se aprecia en su aporte musical a Nestor en la batería que emula las maracas con el hi-hat, e incorpora repiques muy particulares tomados de sus influencias del Jazz y rock al sincopado ritmo del joropo central, Eudis desarrolla una técnica de acompañamiento en el bajo con una particular riqueza melódica en fragmentos de cada canción y una especie de “trancao” en registros agudos de su instrumento que interpreta, a su forma, lo que ejecutan los cultores del arpa central en las cuerdas llamadas bordones y Carlos Jugo interpreta el teclado como si se tratase del arpa más típica del joropo central usando un timbre muy parecido al instrumento llamado clavecín de donde se sostiene es la inspiración de nuestra arpa mirandina o tuyera como también se conoce, con aportes musicales tanto armónicos como melódicos pero sin anular la esencia del género en lo que lo convierte en un pionero en esta adaptación. El trío decide crecer y buscar integrar nuevamente el saxofón, la percusión y un nuevo cantante. Estaría Elías Barreto nuevamente en el Saxo y en la voz Edgar Lara que identifica los primeros éxitos de la agrupación a nivel discográfico como los temas “Desilusión”, “El totumo de Guarenas”y “Aquella noche”, por nombrar algunos, en la versión joropo central del grupo, además se encargaría de las congas en los temas que lo ameritaba y quien en una segunda etapa del grupo sería sustituido por Antonio Armas. El tecladista Carlos Jugo no acompaño al grupo hasta el final de la primera etapa pues fue sustituido por el no menos reconocido músico y productor, Williams Sigismondi quien se encargaría de los teclados hasta la década de los 80 cuando el grupo cesa sus presentaciones. En su haber tienen múltiples premios y reconocimientos, (8) discos en total con el sello Discomoda grabados entre 1975 y 1985. La producción discográfica más reciente cuenta en su alineación con nuevos músicos que traen al grupo nuevamente a las tarimas después de 21 años de ausencia, ellos son. Víctor Morles en los teclados, Roy Herrera en el Saxo, Mauricio Milano en la percusión, Eudis Blanco en el bajo y Nestor Blanco en la batería, de los fundadores del grupo, y Antonio Armas se mantiene en la voz interpretando tanto sus éxitos con el grupo como los que grabó Edgar Lara quien dejo este mundo hace 3 años pero dejo grabada su voz en este disco. Así que “nuevamente Un dos tres y fuera llego con el joropo” como el título de esta nueva obra musical que deja sentado un precedente vanguardista en la música popular venezolana de raíz tradicional desde los años setenta hasta la actualidad.
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